Consideremos una analogía entre la grasa en nuestro cuerpo y el inventario de partes en una compañía. Después de todo, ya viene el verano y veremos mucha gente exhibiendo sus niveles de inventario adiposo. La analogía nos servirá tanto para aplicar nuestro conocimiento del cuerpo a la planificación y control de inventario como para aplicar lo que sabemos de inventario a nuestro cuerpo. Debo aclarar que (como probablemente ya saben) no soy biólogo. Peor aún, habiendo estudiado ingeniería industrial, no he tomado un curso de biología desde noveno grado. Por tanto, pido disculpas adelantadas por sobre-simplificar los procesos del cuerpo. Esta disculpa incluye a mi querida madre que es profesora de Biología en la UPR.

Comencemos con un repasito de los conceptos de inventario. En planificación y control de inventario buscamos mantener un nivel de inventario óptimo para suplir la demanda (actual y futura). El nivel de inventario a mantener depende del objetivo deseado. Típicamente el objetivo es minimizar costos o mantener un nivel de servicio (que puede ser medido de varias formas, entre ellas el famoso “fill rate”). Independientemente del objetivo, el nivel de inventario depende directamente de la demanda del (o de los) producto(s). Dependiendo de cuánto tarde ordenar y recibir el inventario (i.e. lead time) la demanda del producto puede ser considerada como conocida o desconocida. Indiscutiblemente, el caso más común es cuando la demanda es desconocida. En este caso dependemos de estimados (“forecasts”) de la demanda. Dependiendo de nuestro objetivo también será extremadamente importante entender la distribución probabilística de la demanda o los costos de poner una orden, de mantener el inventario, de perder una orden (i.e. “lost sale”) y de deber una orden (i.e. “backlog”). Típicamente, además del nivel de inventario para un producto tenemos un inventario adicional “safety stock”. Este inventario adicional nos ayudará a manejar variaciones en la demanda o en el “lead time”. La tendencia más reciente es a mantener un inventario mínimo con una frecuencia alta de entrega de materiales.

En nuestra analogía, nuestro cuerpo tiene un solo producto, energía, medida en kilocalorías. Esta energía se almacena en forma de grasa. Por tanto, no debemos pensar que tenemos chichos, sino un almacén de energía. Igualmente, tal vez no estemos sobrepeso, sino con exceso de inventario. (Debo aclarar que la energía la adquirimos y la guardamos de tres formas, carbohidratos, proteínas y grasas. Las primeras dos son utilizadas para satisfacer la demanda (de energía) antes de utilizar la grasa. Sin embargo, si los carbohidratos y proteínas no son utilizadas, se “almacenan” en forma de grasa.) En nuestro cuerpo no hay “lost sales,” sólo “backlogs” que se reflejan desmayándonos.

Continúo la reflexión considerando lo que experimentamos con nuestro cuerpo y cómo se traduce a control de inventario. Después de todo, nuestro cuerpo es maravilloso e “inteligente” así que porqué no tratar de emularlo.

Observaciones del cuerpo al inventario de partes:

  1. Si comemos mucho con respecto a lo que gastamos de energía nos ponemos pesados, que nos lleva a ser lentos. Eso mismo le pasa a los procesos de la industria que dependen de nuestro inventario de partes; si tienes exceso de inventario te pones pesado y lento.  Te pones pesado en el sentido económico (i.e. gastas muchísimo dinero en inventario) y en términos del tamaño del almacén. Como la compañía está tan pesada, se pone lenta encontrando el capital para mejorar los procesos y encontrar los productos correctos.
  2. Si comemos poco con respecto a lo que gastamos de energía nos ponemos débiles, que nos lleva a ser lentos. Hay muchas compañías que por verse bonitas se convierten en anoréxicas y cualquier requerimiento especial en la demanda los lleva rápidamente a un “desmayo”.
  3. No podemos estar comiendo cada vez que gastamos un poquito de energía. Hay compañías que pretenden ordenar una pieza de inventario cada vez que consumen una pieza. Esto es como proponer que siempre estemos sentados comiendo. Aunque técnicamente posible, no es mi definición de calidad de vida.
  4. No podemos comer mucho de un cantazo para no comer por mucho tiempo. En el caso del cuerpo, como es tan inteligente, crea grasa para poder manejar la variabilidad en la demanda. O sea, como no sabe cuándo recibirá comida, almacena energía. En control de inventario, si ordenamos demasiado poco tendremos que guardar inventario adicional.
  5. No importa cómo estemos, algunos nos encontrarán flacos y otros gorditos; lo importante es cómo nos sentimos nosotros con nuestro peso. Esto sugiere que las compañías deben tener tanto inventario como necesiten para sentirse cómodos. Me parece que muchas compañías tienen problema de “baja autoestima”.

Si podemos traducir unas observaciones simples de nuestro cuerpo al control de inventario, debemos poder hacerlo viceversa. Para efectos de nuestro cuerpo nosotros controlamos la demanda (haciendo más ejercicios), el tamaño de las ordenes de inventario (con la cantidad de comida) y el “lead time” (decidiendo cuándo comemos).

Observaciones del inventario de partes al cuerpo:

  1. El nivel de inventario depende de la demanda, la cantidad de piezas ordenada y el tiempo entre ordenes. Por tanto, si quieres reducir tu nivel de inventario adiposo necesitas aumentar la demanda (i.e. haz ejercicio), la cantidad de kilocalorías que nos comemos y la frecuencia con la que comemos. Pudiese argumentar que nadie tiene demasiado inventario adiposo porque come demasiado, sino porque no hace suficiente ejercicio para quemar todo lo que come. (¿El huevo o la gallina?)
  2. En general, preferimos tener un sistema de inventario “pull” a uno “push”. Si no tienes tiempo para hacer ejercicios, come sólo lo necesario para satisfacer el estimado de la demanda de lo que vas a quemar (i.e. el sistema “pull” de comida). Si quieres comer todo lo que quieras (i.e. el sistema “push” de comida), entonces póngase a hacer ejercicio.
  3. Es buena práctica tener un inventario de reserva (i.e. “safety stock”). La grasa en nuestro cuerpo debe ser nuestro inventario mínimo y un “safety stock”. El inventario mínimo puede ser para satisfacer la demanda entre comidas regulares y el “safety stock” para casos de emergencia.
  4. Mientras más veces ordenamos, menos necesitamos mantener en inventario. Tal vez deberíamos comer más a menudo para así reducir los requerimientos de inventario adiposo. La pregunta desde la teoría de ININ es: ¿Cuál es tu T*?
  5. No sabemos si estamos atendiendo un problema hasta que lo medimos. Tal vez deberíamos considerar tener una métrica para saber cuánto inventario adiposo mantenemos. Presumo que el peso, el “body mass index” (BMI) o la circunferencia abdominal (aunque nuestras reservas de inventario adiposo el cuerpo la pone en varias partes del cuerpo). Sin embargo, debemos reconocer que estas métricas no son directas por lo que debemos ser cuidados.

Posiblemente hayan varios lectores pensando cómo diseñar un sistema de ERP para que les diga cuándo, cuánto y qué comer. Me parece que dependemos demasiado de estos sistemas. Cualquiera que haya entrado a la programación de estos sistemas sabe que están propensos a errores tanto por presunciones que son forzadas para simplificar los cálculos (e.g. la demanda de un producto es Normal) o por información basura en los data bases (invocando el principio de GIGO). Yo no se cuánto ustedes conocen sus compañías, pero a la gerencia de mi cuerpo no le gusta que le digan cuándo, cuánto, ni qué comer.

En tono de broma (pesada) me pregunto si los gerentes de materiales que están sobrepeso no se dan cuenta que envían el mensaje equivocado. Definitivamente, la analogía no es perfecta, pero me está entretenida. Los invito a comentar (es un poco difícil encontrar el botón de “comment”), criticar (preferiblemente crítica constructiva) y compartir el post. Además, si le gusta el blog, puede suscribirse para recibir todos los posts (1 vez por semana) automáticamente por email.