Ayer vi un documental donde dos pájaros de la misma especie, uno de un lugar donde la comida era abundante y otro donde era escasa, se utilizaron como sujetos en un experimento. El experimento consistía de soltar a los pájaros encima de una madera que tenía un gusanito debajo de una arandela. El gusanito no está accesible inmediatamente, sino que primero había que sacar la arandela. Tan pronto soltaron los pájaros, ambos identificaron la comida. El pájaro que provenía del lugar con abundancia de comida no supo qué hacer y se quedó sin comer. Por otro lado, el pájaro acostumbrado a la escases y a tener que improvisar para comer observó que la arandela era lo que no le permitía llegar a la comida y la movió para comer.

En general, según el documental, los animales que se desarrollan en lugares difíciles tienden a ser más astutos. Me parece que esta observación también aplica a los seres humanos. Llevo seis meses en Holanda y todavía nadie me ha tratado de coger de tonto. En Puerto Rico, sin embargo, uno tiene que andar pendiente porque parecería que todo el mundo te trata de coger de tonto. Claro está, gracias a que estoy acostumbrado a sobrevivir en Puerto Rico tengo esa auto-defensa contra los gansos (que me disculpen las aves) muy bien desarrollada. Criarme en un lugar donde la comida no es abundante (o más bien donde tantos esperan que busque comida para tratar de quitármela cogiéndome de tonto) me ayuda en mi sobrevivencia.

Posiblemente, esa naturaleza de sobrevivencia es lo que hace que los Puertorriqueños seamos tan buenos ingenieros. Utilizar nuestro ingenio para diseñar soluciones es parte de nuestro desarrollo cultural. La receta de hacer buenos ingenieros en la Universidad de Puerto Rico – Mayagüez (UPRM) incluye un sistema metódico para que los estudiantes desarrollen la paciencia, tolerancia (al maltrato), humildad  y responsabilidad, pero el ingrediente secreto es la astucia de los estudiantes Puertorriqueños. Cualquier estudiante Puertorriqueño con una base sólida en las Ciencias y Matemáticas que se adiestre trabajando con estándares muy altos (a nivel mundial), como tenemos en UPRM tiene el potencial de ser de los mejores ingenieros en el mundo. Al final, los ingenieros Puertorriqueños se deben seguir aprovechando de que la necesidad es la madre de la invención.