He escuchado muchos profesionales utilizar incorrectamente como sinónimos los verbos adiestrar y entrenar (o los sustantivos adiestramiento y entrenamiento). Adiestrar está asociado con aprender o capacitarse. Es un acto que se hace con el fin de desarrollar nuestro conocimiento. Por otro lado, entrenar está asociado a actividades (típicamente físicas) de carácter repetitivo cuyo objetivo es desarrollar una destreza. Habiendo contrastado estos términos, hago la observación que como profesionales que supervisamos personas tenemos que asegurarnos que nuestro equipo esté correctamente adiestrado y entrenado. Asegúrese de ofrecer oportunidades de adiestramiento para que los empleados aprendan reglas, estrategias, técnicas, iniciativas, etc. Los adiestramientos son una inversión a largo plazo en nuestro personal; es invertir en crecimiento intelectual o conocimientos teóricos. Por otro lado, es extremadamente importante que los empleados hagan entrenamientos (particularmente al principio) para que realicen sus tareas de modo natural. Esta inversión la considero más a corto plazo; es invertir en la práctica.

En la universidad, particularmente en los cursos de ciencias, ingeniería y matemáticas, indirectamente balanceamos los adiestramientos y los entrenamientos. En clase los adiestramos en técnicas y métodos y les asignamos problemas para que hagan sus entrenamientos fuera del salón. Así que a mis estudiantes, ya que entienden la diferencia entre adiestramiento y entrenamiento, presten atención en los adiestramientos y pónganse a entrenar.