Las semanas justo después de que el huracán María pasara por Puerto Rico fueron las más difíciles que ha enfrentado el país. El daño causado por el fenómeno natural dejó a miles de personas sin hogar y a millones sin servicio de agua, energía y comunicaciones. Aunque la magnitud de los daños en infraestructura fue mucho mayor a lo esperado, el hecho de perder estos servicios básicos era previsible. Sin embargo, lo que no nos imaginábamos fue que el pueblo experimentaría una escasez de agua potable, comida, combustible y dinero en efectivo a consecuencia de la distribución y logística. Sabemos que la cadena de suministros de nuestro país es sumamente vulnerable debido a la dependencia de importaciones; pero en esta ocasión ese no fue el reto de logística, el reto de logística durante el huracán fue la distribución. Este post, por un lado, es una crítica fuerte a los ingenieros industriales que no tuvimos visibilidad ante los ojos de la sociedad y que aún no nos hemos sentado a conversar sobre cómo rediseñar nuestra distribución. Para fomentar la discusión incluyo mi perspectiva de qué causó la crisis con el combustible, agua embotellada, comida, dinero en efectivo y donaciones. Por otro lado, el post pretende reseñar algunas cosas que hicimos los ingenieros industriales después del huracán y explicar por qué es tan complejo trabajar con la logística de distribución a nivel de país. 

Como describo en el post anterior, las semanas posteriores al huracán María incluían filas de cientos de autos esperando por combustible. En el área Norte llegué a contar sobre 500 autos haciendo fila entre dos gasolineras. No había agua para la venta y la comida disponible en los supermercados por semanas fue la que no se vendió antes del huracán. Las filas en los cajeros automáticos hacían parecer que regalaban dinero en los cajeros automáticos. Explicaré lo que estaba ocurriendo en el país con el combustible, agua embotellada, comida, dinero en efectivo y las donaciones. Lo que describo abajo proviene de información no oficial, muchas inferencias y una discusión con mis estudiantes en el curso graduado de Modelos Matemáticos de Logística de Distribución en el RUM.

Crisis de Combustible: Justo antes del huracán hubo mucha demanda de combustible, particularmente la noche antes del huracán cuando los Puertorriqueños nos percatamos que el huracán era en serio. Luego del huracán la mayoría de las gasolineras no abrieron ya que no tenían generadores eléctricos para activar las bombas. Las pocas que no sufrieron daños y tenían generador eléctrico vendieron el combustible inmediatamente. Llegó el momento que se acabó el combustible en las bombas; aunque en Puerto Rico había sobre tres meses de inventario de gasolina y diesel en los tanques de los distribuidores. La demanda por combustible aumentaba diariamente dado que el combustible se utilizaba para autos, equipo pesado y generadores eléctricos residenciales e industriales. Sin embargo, como los equipos pesados y generadores eléctricos grandes mayormente utilizan diesel, los distribuidores priorizaron los tanqueros para distribuir diesel antes que gasolina, incluyendo suplir a los hospitales e industrias. Dado que no había internet y los bancos estaban cerrados, todas las transacciones se tenían que hacer en efectivo. Esto implicaba los dueños de gasolineras necesitaban sobre $25,000 en efectivo para pagar el costo de la gasolina en un tanquero de 10,000 galones y poder suplir sus gasolineras. Ese dinero se pagaba al momento de recibir el combustible. Para colmo, a la hora de decidir a qué gasolineras suplir había que moverse en persona a solicitar distribución porque no funcionaba ningún teléfono. Muchos distribuidores se limitaron a suplir el área Metro dado que un tanquero que podría entregar en cinco gasolineras en un día en ese área sólo podía entregar gasolina en una gasolinera en el área Oeste. Por tanto, la distribución de combustible en Puerto Rico fue bien dispareja, por lo que la percepción de escasez dependía de la región geográfica. Para que tengan idea, sólo dos de las compañías que distribuyen gasolina estaban supliendo al área Oeste las primeras tres semanas; una utilizaba escolta policíaca y la otra escolta militar. La escasez de combustible se complicó con la política de las gasolineras de limitar el despacho de gasolina a aproximadamente cinco galones por vehículo. Esto obligaba a la gente a tener que regresar a las gasolineras todos los días y empeorar las filas. Por último, algunas bombas y hasta gasolineras completas fueron embargadas por el gobierno estatal y federal para poder suplir sus necesidades de combustible. La crisis de combustible terminó cuando todas las compañías comenzaron a distribuir y se eliminó el racionamiento de gasolina en las bombas.

Crisis de Agua Embotellada: Justo antes del huracán el oficial de más alto rango en la compañía que más agua embotellada produce en Puerto Rico garantizó por la radio que no habría escasez de agua. Dijo que aunque no tuvieran agua y luz, su planta solita era capaz de suplir la demanda del país. ¿Pero si esto es cierto, por qué no había agua para la venta? No he escuchado a nadie proveer una explicación, pero sospecho que esto tuvo que ver con que no hacía sentido de negocio dedicar camiones para repartir agua dado que los márgenes de ganancia fueron congelados. Me explico, luego del huracán todo el que tuviera licencia de vehículos pesados y un camión conseguía mucho trabajo, por lo que los camioneros se podían ganar mucho dinero en el mercado libre. Otro factor que pudo haber afectado la disponibilidad del producto es que la demanda de agua embotellada aumentó exageradamente – posiblemente por un factor de diez. Por tanto, de llegar producto a un detallista, el producto no duraba nada en la góndola. Conozco varias empresas que llevaron sus propios vehículos y compraron sin problema varias paletas de agua embotellada. Por tanto, el problema no fue de producción de agua, sino de distribución nuevamente.

Crisis de Comida: Diferente a las demás categorías, un factor que afectó grandemente el suplido de góndolas en supermercados fue que algunos centros de distribución de los distribuidores principales sufrieron daño significativo. O sea, que perdieron inventario y la capacidad de almacenar inventario. Estos distribuidores, a su vez, se veían obligados a dejar su mercancía de los muelles por no tener dónde almacenarla. Esto, combinado con los cientos de vagones de donaciones, crearon mucha congestión en los puertos a nivel que si usted iba a buscar mercancía en los puertos simplemente no se la podían dar (y claro que le cobraban recargos cuando finalmente la podían liberar).

Crisis de Efectivo: El dinero en efectivo no se hizo disponible a la gente en los bancos primordialmente por dos razones; la primera y más importante fue porque no había internet para registrar las transacciones y la segunda por seguridad – para evitar que los bancos fueran saqueados ante el limitado control policiaco después del huracán.

Crisis de Donaciones: Tanto que escuchamos de donaciones que fueron enviadas a Puerto Rico y tan pocas de ellas que hemos visto ser entregadas. No explicaré cuál fue la crisis con las donaciones, sólo diré que toda donación que llega a Puerto Rico tiene que ser recibida por la Oficina de la Primera Dama. Para el buen entendedor esto debe ser suficiente.

Como notaron, lo que exacerbó la crisis humanitaria en Puerto Rico fue que falló la logística de distribución. Los profesionales que debe ser la responsable de diseñar los sistemas de logística (incluyendo la de distribución) son los ingenieros industriales. Por tanto, al final del día, los que fallamos para efectos de la sociedad fuimos los ingenieros industriales. La verdad es que luego de María salieron corriendo a la radio los economistas, profesionales de la salud, agricultores, ingenieros electricistas e ingenieros civiles a explicar, ofrecer su peritaje y defender sus profesiones. Sin embargo, no escuché que ningún ingeniero industrial hablando de nuestra profesión, y pero aún, no escuché que la comunidad reclamara a los ingenieros industriales. Sinceramente no sé cuál de las dos es peor. Preguntaron cientos de veces  ¿dónde están los expertos en logística?, pero no nos llamaban por nombre – ingenieros industriales. Tuvimos en bandeja de plata poder establecer la importancia de nuestra profesión ante el país y nuevamente nos ponchamos.

Tal vez debimos haber explicado por qué los expertos en logística no salimos corriendo a ayudar el país. Como experto en logística de distribución yo sabía lo que podíamos hacer para atender la escasez, lo que pasa es que también sabía que no podía hacer nada para ejecutarlo. Noten que cuando se daña la infraestructura de energía, la Autoridad de Energía Eléctrica es dueña de las generadoras, sub-estaciones, postes, líneas, cables, transformadores, hasta de los contadores. Ellos hacen y deshacen porque lo controlan todo. ¿Piensen qué pasa cuando un poste está en una residencia privada? Ahora consideren que para poder distribuir abastos tenemos un puerto cuya tierra es propiedad de la Autoridad de Puertos, el terminal que está en la tierra es de un operador privado, las grúas y vehículos que mueven contenedores tienen otro dueño, los barcos tienen otro dueño, que probablemente es diferente al que lo opera. El transportista probablemente es de una compañía diferente al que lo almacena, que es diferente al que distribuye, que no es el mismo que vende al detal, y todos posiblemente utilizan usan vehículos y edificios que alquilan. Por ahí para abajo en la cadena de distribución hay muchos operadores privados que a su utilizan las carreteras que son públicas. El gobierno no puede forzar a un distribuidor a operar eficientemente. De eso se encarga el mercado libre y cada uno toma decisiones independientes para tener alguna ventaja competitiva en la industria. La única forma que una persona puede ayudar con el diseño/rediseño de la distribución es que lo contrate una compañía o que se establezca política pública y se legisle para casos extremos como este.

Con respecto a dónde estaban los ingenieros industriales, pues la gran mayoría estaba resolviéndole la vida a sus empleadores. Cuando las fábricas (e.g., farmacéuticas) retomaron producción dos días después del huracán fue en gran parte por sus ingenieros industriales. En el Oeste fue reseñado el impacto que tuvo la empresa Edwards Lifesciences en las comunidades de Añasco. La empresa repartió sobre 200,000 raciones de agua y comida en tan solo tres semanas. Estoy seguro que había varios ingenieros industriales detrás de semejante logística. También escuché de varios de nuestros estudiantes que ayudaron a sus comunidades diseñando procesos. Por ejemplo, Melissa Jiménez, estudiante de ININ del RUM diseñó el proceso para crear bolsas con suministros para llevar a las comunidades para la Iglesia Metodista Rev. José Espada Marrero de Puerto Nuevo, San Juan. De seguro hubo muchos diseños de los ingenieros industriales como el de la Figura 1 (izq.) que luego se materializaron como en la Figura 1 (der.). Otro ejemplo fue el estudiante de ININ Ricardo Acosta que ayudó en el centro comunal de la Urb. Villas de Plan Bonito de Cabo Rojo diseñando el centro de acopio.

Figura 1. Diseño de proceso de crear bolsas con suministros.

En mi caso, acepté una invitación de la Rectora del RUM para unirme temporeramente a su equipo de trabajo y ayudar en los esfuerzos de recuperación del RUM que permitiese reiniciar el semestre en el momento oportuno. Entre las cosas que produje en esta aventura profesional fue una radiografía del pueblo de Mayagüez en términos del estatus de las utilidades y los comercios en momentos que no existía ninguna información. Incluyo como Figura 2 un ejemplo de la versión que se le compartió a los estudiantes varios días antes de comenzar las clases. Este trabajo estima, por ejemplo, cuál es la probabilidad que un estudiante del RUM que se hospeda tuviese agua y luz en su apartamento. Estoy seguro que muchos ingenieros industriales aportaron grandemente a sus comunidades y me encantaría que lo compartan en los comentarios.

Radiografía Imagen

Figura 2: Radiografía de Mayagüez Antes de Comenzar Clases.


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