Las semanas justo después de que el huracán María pasara por Puerto Rico fueron las más difíciles que ha enfrentado el país. El daño causado por el fenómeno natural dejó a miles de personas sin hogar y a millones sin servicio de agua, energía y comunicaciones. Aunque la magnitud de los daños en infraestructura fue mucho mayor a lo esperado, el hecho de perder estos servicios básicos era previsible. Sin embargo, lo que no nos imaginábamos fue que el pueblo experimentaría una escasez de agua potable, comida, combustible y dinero en efectivo a consecuencia de la distribución y logística. Sabemos que la cadena de suministros de nuestro país es sumamente vulnerable debido a la dependencia de importaciones; pero en esta ocasión ese no fue el reto de logística, el reto de logística durante el huracán fue la distribución. Este post, por un lado, es una crítica fuerte a los ingenieros industriales que no tuvimos visibilidad ante los ojos de la sociedad y que aún no nos hemos sentado a conversar sobre cómo rediseñar nuestra distribución. Para fomentar la discusión incluyo mi perspectiva de qué causó la crisis con el combustible, agua embotellada, comida, dinero en efectivo y donaciones. Por otro lado, el post pretende reseñar algunas cosas que hicimos los ingenieros industriales después del huracán y explicar por qué es tan complejo trabajar con la logística de distribución a nivel de país.  Read the rest of this entry »

Advertisements