La última conferencia que asistí tenía algo que nunca olvidaré. Uno de los oradores principales se hacía llamar X. Sí, X, ese era el nombre en el programa de la conferencia. Evidentemente, ese no es el nombre de pila del orador. Al principio me incomodó un poco que esta persona no diera su nombre real ya que sentía que no estaba tomando la conferencia en serio. Pero la realidad que X hizo su trabajo bien y lo único raro (además de su recorte) era su nombre. La reflexión que llevo haciendo desde entonces es: ¿Por qué usamos nuestros nombres reales en el ambiente profesional? ¿Qué cambiaría si usáramos pseudónimos (a.k.a., pseudonombres o aliases) en el ambiente profesional? ¿Cuál sería el mío?

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